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Ellis y la Terapia Racional Emotiva

Publicado el 18 Ee enero Ee 2018 a las 6:10 Comments comentarios (0)

 Ellis y su Terapia Racional Emotiva





Un enfoque pionero de las llamadas Terapias Cognitivas por la década de los 50 del pasado siglo XX, fue la

Terapia Racional Emotiva (TRE), años más tarde rebautizada como Terapia Racional Emotiva y Conductual

(TREC), su creador y principal desarrollador fué el psicólogo estadounidense Albert Ellis (1913-2007).

Decimos pionero porque otros planteamientos cognitivos sólidos hicieron su aparición más de una década

despues (por ejemplo Beck, 1967)


Ellis supo conjugar en su visión sobre las causas de las perturbaciones humanas, filosofía y psicología

clínica, llegando a identificar ideas concretas (sus famosas 11 ideas irracionales), creencias básicas y

filosofías de vida, como causas necesarias para perturbarse emocionalmente. Como psicólogo clínico se

había formado en el psicoanálisis, como era común en aquellos años, pero poco a poco, y como

consecuencia de sus experiencias con los pacientes que atendía (con los que no conseguía   buenos 

resultados) y sus conocimientos teóricos, terminó derivando hacia un estilo más directivo, llegando a

participar activamente en el cuestionamiento de las ideas que durante la terapia le expresaban sus

pacientes. Observó que éste incipiente cambio en el estilo de la terapia les hacía mejorar claramente, fue

así como a mediados de los años 50 abandonó definitivamente las terapias psicoanalíticas y se

autodenominó como un terapeuta racional.


No hay que olvidar que además de su formación clínica en las terapias psicoanalíticas se había "alimentado"

de filósofía antigua y moderna. Siempre admitió la influencia de los filósofos estoicos en su forma de

entender al hombre haciendo suya aquella afirmación atribuida a Epicteto, filósofo griego del siglo 1 D.C., y

que podría resumir la esencia de la TREC "no son los hechos que suceden los que perturban a los seres

humanos, sino la opinión o interpretación que se hace de ellos. De hecho Ellis, en repetidas ocasiones

defendía las raices psicológicas de la perturbación emocional y conductual y la capacidad humana para el

cambio al afirmar (Ellis, 1995): que las personas son en gran parte responsables de sus sentimientos

perturbados, que son generados tanto consciente como inconscientemente, y que las mismas personas 

disponen de todos los recursos para modificar sus pensamientos. 


Los planteamientos racionales de Ellis, generaron críticas en su época desde las posiciones más

tradicionales de la época (u ortodoxas),en una época de hegemonía psicoanalítica entre psiquiatras y

muchos psicólogos, sin embargo el tiempo, las investigaciones y los resultados han terminado aceptando la

utilidad, eficacia y eficiencia del planteamiento cognitivo de la TREC para la mayoría de las perturbaciones

emocionales.


Hemos querido exponer brevemente a este autor porque la TREC forma parte de nuestro estilo terapeutico,

entre otras influencias cognitivo-conductuales (por ejemplo Beck, Clark, Salkoskis, Bandura, Lazarus, etc).

Tenemos constancia que a veces bastan unas pocas sesiones para producir cambios rápidos y duraderos

cuando se consigue modificar una creencia arraigada y errónea, creemos por tanto, que su trabajo merece

ser conocido. Hoy día miles de psicólogos de todo el planeta utilizan ideas sacadas directa o indirectamente

de los trabajos de Ellis y ofrecen planteamientos terapéuticos directos, útiles y eficaces a sus pacientes. La

TREC está, sin duda, entre los planteamientos terapeuticos más eficaces y valorados por los clínicos y hay

cientos de estudios que han mostrado su utilidad en todo tipo de problemas.


Ya en el año 1982 en una encuesta realizada entre los profesionales de la psicología en EE UU y Canadá

llegó a ser considerado el segundo de los psicoterapeutas más influyentes de la historia (por delante de

Sigmund Freud, que ocupó el tercer puesto; el primero fue Carl Rogers).​ El mismo año de la muerte de Ellis

(2007), Psychology Today le calificó como el «más importante psicólogo vivo».


En su libro titulado Razón y emoción

en psicoterapia Albert Ellis expone las concepciones

teóricas y prácticas que originan su T.R.E.



La culpa patológica

Publicado el 11 Ee enero Ee 2018 a las 11:25 Comments comentarios (0)



El sentimiento de culpa podría entenderse como una experiencia emocional de carácter negativo

porque se asocia regularmente a malestar emocional propio, que puede ir de moderado a muy grave. Sin

embargo el sentimiento de culpa en sí no tiene por qué ser algo negativo para el ajuste personal y social de

la persona. Puede cumplir una función social positiva cuando es proporcionada y está orientada a cambiar

aspectos negativos en uno mismo o a reparar el daño causado a otros. Sin embargo, el sentimiento de culpa

también puede ser disfuncional, doloroso e ineficaz, y habitualmente cuando nos encontramos en las

consultas con sentimientos persistentes de culpa, suelen ser respuestas emocionales  desproporcionadas  y

más que ayudar o mejorar la situación la dificultan, generando un problema en sí mismo, es decir un

trastorno de segundo orden desligado ya la realidad objetiva, quedándo un sentimiento casi permanente de

malestar, culpa en respuesta a casi todo lo que ocurre alrededor, tengo o no que ver con uno mismo.


La culpa está ligada a  procesos atribucionales internos, que relacionan:

• Una conducta nuestra (o la ausencia de ella)

• Unas consecuencias negativas para uno mismo o para otros


Es decir, cuando tratamos de explicar consecuencias negativas concluimos (parcial o totalmente

que la causa está en nosotros (por acción u omisión). Para ilustrarlo mejor imaginemos que

notamos que un amigo se muestra distante y serio con nosotros en los últimos meses y, que de hecho, 

apenas responde a llamadas o mensajes que le enviamos. Ante esa situación intentamos hablar con

nuestro amigo en reiteradas ocasiones para saber a qué se debe la actitud que detectamos, y nuestros

intentos de momento son infructuosos porque tras apenas unos días o semanas, las cosas continúan igual.


En éste punto si una persona tiende a sentirse culpable al hacer  atribuciones internas para los hechos

negativos es fácil que empiece a rondarle la idea de que la causa por la que su amigo se haya distanciado

está en sí mismo. Probablemente culpe a su propia personalidad o a supuestos errores propios sitiéndose

 auto-generándose ansiedad, tristeza o  rabia hacia si mismo. Es sabido que aquello que se siente

intensamente es experimentado como válido por lo tanto los sentimientos de culpa nos parecerán razonables

y justificados, es algo así como que las emociones o sentimientos intensos toman el control. Poco a poco se

irá sintiendo de nuevo mal con la persona que es y  realimentará esa tendencia a situar la causa de los

hechos sociales negativos en sí mismo.


El pensamiento "distorsionado" está igualmente presente en muchos estados de culpa, la "exageración

catastrofización" del error, la tendencia a personalizarlo todo, a filtrar todo lo positivo y quedarnos con lo

negativo a interpretar emocionalmente cualquier acto o gesto. Ni que decir tiene que la culpa pueden ser

disparada por pensamientos propios de tipo obsesivo, ya sean elaborativos o involuntarios al considerar la

persona tales pensamientos como inadecuados, de hecho cuando se dan estos casos la persona puede

sentirse rara o trastornada al no encontrar "normal" tener  ideas o pensamientos "incorrectos"


En A&A Psicólogos no es que dudemos de sus análisis a la hora de valorar sus propios errores o

problemas sociales, pero no somos muy amigos de los sentimientos intensos de culpa (nos referimos a la

respuesta automática de culpa). No cuestionamos los sentimientos sanos de culpa cuando por una conducta

o error nuestro otras personas salen perjudicadas, en éste caso la culpa toma la forma de responsabilizarnos

de las consecuencias de nuestra conducta o ausencia de la misma ocupándonos del asunto para reparar en

la medida de lo posible ese perjuicio o  promover cambios en uno mismo. 


Pero cuando una persona tiene tendencia a sentirse culpable es probable que esté evaluando de

manera sesgada y no del todo realista los hechos. Es fácil que esté atribuyéndose más responsabilidad de la

que sería correcta o simplemente interpretando de manera errónea los hechos a partir de creencias o

pensamientos automáticos incorrectos, valoraciones rígidas y absolutistas híper-exigentes para consigo

mismo o estableciendo ideales de actuación no realistas. 


Los enfoques cognitivos-conductuales son especialmente útiles en producir cambios en la tendencia a

sentir culpa disfuncional, contribuyendo a un ajuste en cuanto a intensidad y proporcionalidad de la culpa

patológica. Se hace necesario revisar los procesos de atribución,  los pensamientos y creencias absolutistas

que están en la causa de los sentimientos de culpa. El objetivo es pasar de una tendencia a sentir culpa

disfuncional al desarrollo de un sentimiento sano de responsabilidad por la propia conducta. 


A&A PSICÓLOGOS:)


Para quien esté interesado en la lectura

de un libro relacionado con la culpa y la verguenza

Olga Castañer, psicóloga y escritora, publicó el siguiente libro.





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